El árbol genealógico de la familia Reyes Sánchez comienza con el abuelo materno. Esteban Sánchez, nació en 1930 al norte de la República Dominicana, Puerto Plata, vivió toda su vida con sus padres y sus hermanos. Comenzó su labor como ganadero, descubrió que la naturaleza es amiga de la paz y la hermandad. Esteban Sánchez, ha sido el mayor regalo que Dios regaló a este nido de amor fraterno, pues en él se veía la humildad y la amistad pura y sincera.
Su vida tenía como legado dar amor y apoyo a los más necesitados, involucrándose en espacios campestres para dar una mano a la miseria. Meses después, se encontró en el Cupey, un campito de esa localidad, lugar donde se casó años después, tuvo cinco hijos con una mujer amante de la cocina, la abuela Amparo.
De esa relación nació Claribel, que se educó en una escuela de monjas hasta los 18 años. Cuando salió, al poco tiempo, conoció a Juan Reyes. También se casaron y tuvieron dos hijos, Arlene Reyes Sánchez y Emmanuel Reyes Sánchez.
La historia de Reyes es diferente.
La abuela de él nació en Santiago, donde conoció al abuelo paterno, se casaron y también tuvieron cuatro hijos.
Al poco tiempo, el abuelo paterno murió y el papá de los niños Reyes Sánchez (Juan) fue educado por su hermana mayor, quien vivía en Santiago de los Caballeros hasta que se hizo adolescente y conoció a una dedicada mujer (Claribel Sánchez).
La juventud de los padres de los Reyes Sánchez
Camino a la Universidad Católica Madre y Maestra se encotraba una mujer joven y bella, de 23 años. Mirando hacia la luna y absorta en sus pensamientos observaba a la gente pasar por las calles de la ciudad Corazón (Santiago).
Recordaba su niñez vivió gran parte de su infancia en Puerto Plata junto a sus abuelos maternos.
Siempre encerrada en bibliotecas a la espera de engrosar sus conocimientos de lo cual nunca se arrepintió puesto que logró convertirse en profesional y luego cuando regresó a Santiago consiguió ser admitida en su universidad, allí profundizó en temas que le habían apasionado durante su adolescencia como el funcionamiento de la mente.
Le venía a su pensamiento el recuerdo de su primer beso en la universidad, cuando Juan Reyes, su prometido llevaba tiempo cortejándola. Y es que ese primer beso fue el impulso para caminar hacia el altar.
Hoy, la familia Reyes Sánchez cuenta su relato de vida envuelta en una relación de amor puro y sincero, que no es el perfecto. Sin embargo, es la dicha de todo el que tiene su hogar en unión, pues éste vínculo o sentimiento, va moldeando la razón de ser de cada individuo que ha aprendido que con honradez y dignidad se puede alcanzar hasta un sueño imposible.
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