jueves 12 de noviembre de 2009

columna 7

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martes 27 de octubre de 2009

Evidencias

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martes 13 de octubre de 2009

Quinta columna

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martes 29 de septiembre de 2009

Evidencias

http://listindiario.com/app/article.aspx?id=116447

mi cuarta columna

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miércoles 16 de septiembre de 2009

Cuando el civismo se va de parranda

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Arlene Reyes
Desde pequeña escuché hablar a mi abuelo de justicia, democracia y libertad. Él contaba que todo héroe poseía sed de cada uno de estos valores. Luego de su muerte, ya en edad adulta, comprendí que esos héroes no son los de hoy. Pues, un verdadero líder no es aquel que llega a una posición y se olvida de los que tienen hambre, un ciudadano digno no es aquel que se conforma, un ser humano honesto no es aquel que va al circo de los corruptos.
Me entristece leer libros de historia y saber que al captar el fervor de un patriota se me hace un nudo en la garganta y me pregunto si ¿alguna vez el pueblo dominicano se levantó para luchar por sus deberes y derechos? Y duele saber que sí, pero esa era otra tierra, no en la que hoy vivo.
Tal vez al emigrar a otra nación contaré a mis hijos la historia de mi dominicana perfecta. Aquella en la que los hombres se levantaban con una tacita de café y abrazaban a su prójimo como si fuera para darle la suerte del día. Les diré que hubo tres hombres (Duarte, Sánchez y Mella) que no fueron mudos y que lograron la soberanía nacional.
Manifestaré que por lo menos en la dictadura se respetaba la bandera y el himno, aún esto fuera de las pocas cosas buenas que destacar de este horrendo sistema de gobierno, les comunicaré que en abril hubo una revolución y que el 14 de junio la moral y la cívica iban abrazadas como dos enamorados un 14 de febrero. Que existieron las Mirabal, tres mujeres con carácter que arriesgaron hasta su propio ser.
Prefiero hablarle de esas raíces con que fui cosechada y no mencionarles que mi juventud vivió uno de los peores desórdenes en la administración pública porque en mi memoria sólo visualizo un hombre a quien llamaban Juan Bosch que caminó por la vida en traje de gala tropical o con las conocidas guayaberas y que en el perfil de su nariz sostenía unos lentes tipo “botella”, que, según sus seguidores “exigían respeto y afinidad por la política”, es lo único admirable que guardo en mis archivos. Pues en un país donde las compañías telefónicas abusan y roban sin piedad falta honestidad y ética, en una nación donde al parecer se paga por la oscuridad hay escasez de esperanza y cuando el civismo se va de parranda se pierde todo.

martes 1 de septiembre de 2009

Mis comienzos

Una mirada crítica a El Carnaval de Sodoma



SÉPTIMO ARTE. Los críticos consultados coinciden en que la adaptación de la novela de Pedro Antonio Valdez mucho se aleja de la trama de ésta, además de desperdiciar la psicología de los personajes, a los que les falta empatía e identidad

Arlene Reyes Sánchez
Gabriela Read



Que un director de cine de fama mundial como Arturo Ripstein acogiera una historia dominicana para desarrollarla en un filme llenó de expectativas tanto a los cinéfilos como a los críticos locales. Un año después de su estreno en el extranjero, y de que fuera paseada por los festivales de cine internacional de Morelia, Viva América y Guadalajara, llegó a las salas dominicanas durante la celebración de la IX Muestra Internacional de Cine. La crítica internacional la calificó como "la mejor realización mexicana después de El Topo, de Jodorowsky", y dijo que "todavía podemos decir que en México se puede hacer buen cine" (Anta Bertha Luna, diario La Razón); aunque algunos vieron con malos ojos que el director volviera a recurrir a los submundos y ambientes de sordidez para desarrollar sus películas. La Academia Mexicana de Arte y Ciencias
Cinematográficas, empero, le otorgó dos premios Ariel en las categorías de mejor actor y dirección de arte.

La crítica local, sin embargo, no fue tan benigna con la película como lo fue con el libro homónimo de Pedro Antonio Valdez. Para el dramaturgo y crítico Ángel Haché, "el Carnaval de Sodoma es una película que muestra gran falta de identidad pues en el coloquialismo dominicano, que es muy rico y poético, Ripstein no hace mucho énfasis. Además, en la trama no se logra aclarar mucho lo que está sucediendo, ni qué hacen en sí los personajes".

El también crítico de cine Félix Manuel Lora opinó que el filme, más que una copia fiel, se trata de una inspiración en el libro de Valdez. "Ripstein no logra un convencimiento real de la atmósfera y la justificación de sus personajes. Su estructura teatral no le favorece, porque el cine posee otra dinámica estructural diferente. Esto hace que su exposición quede rezagada y no se contemple su verdadero objetivo (como lo tiene la novela) de la sátira y la ironía contra figuras
importantes de la sociedad como los curas, políticos y el mismo ciudadano común".
Asimismo destacó que los diálogos de la película se vuelven largos y tediosos para el espectador.

"Este conjunto poco efectivo hace de este filme una propuesta cansada de un autor que ha significado mucho para la cinematografía mejicana de los últimos veinte años. Nos quedamos con la novela, porque el universo que nos ha facilitado Pedro Antonio resulta más interesante para nuestro gusto", añadió el crítico.

A pesar de la decepción de los críticos, lo cierto es que la película contó con el respaldo de un amplio público que abarrotó la sala de cine durante la Muestra de Cine, orgulloso de que un libro dominicano fuera llevado a la pantalla grande.

Otras obras literarias dominicanas llevadas al cine

En el tiempo de las mariposas, novela de la escritora dominicana Julia Álvarez que narra el compromiso social asumido por las Hermanas Mirabal para derrocar al régimen trujillista, fue llevada al cine por el director español Mariano Barroso hacia el año 2001. Se trató de una producción para la televisión de la actriz mexicana Salma Hayek, quien hizo el papel de Minerva Mirabal. Pero el cine de factura local también hizo sus pininos en cuanto a la adaptación de una novela dominicana para la pantalla grande. Se trató de La tragedia Llenas: un código 666, de Ángel Lockward, que llega al cine de la mano del director Elías Acosta y cuyo estreno fue en septiembre del pasado año. La película está inspirada en el asesinato del niño José Rafael Llenas Aybar, hecho que conmocionó a la sociedad dominicana. También el cortometraje emprendido por la narradora y ensayista Hilma Contreras, con su cuento "Frente al mar", de la mano de José Vásquez Grin.