Siento la luz de bienaventuranzas
Las noches cálidas y tangibles ennoblecen mi corazón, caminar por las calles y darme cuenta que detrás de la abrumadora metrópolis en la que vivo existe un paraíso costero que me envuelve en las nostalgías y él es causante de mi fortaleza. Puerto Plata,pueblito de luces de cristal, quiero que sepas que obtengo alegría al saber que avanzas y corres por un mejor destino.Cuán feliz y orgullosa estoy cuando escucho tu nombre en mi viaje por la ciudad de la rápidez y la constancia.
Corales de seres amables y de corazón puro se derraman por tus sendas. La amistad se purifica en tus entrañas y es tu montaña, el seno de las almas débiles, ojalá tu gente entienda algún día cuánto vales.Con el despertar de las mañanas, permites el contacto con la magia de los sueños, y es increíble como al anochecer puedes visualizar los ojos de Dios en el brillar de las estrellas.
Siluetas de sirenas perciben tus mares y es con ellas que puedes sumergirte en la profundidad de tus sentimientos. Todo es real y sincero, el reflejo de la inocencia y la humildad vagan en las puertas de las casas. Y es que a pesar de la distancia tienes algo que quisiera...bienaventuranzas en cada respiro.
Texto: Arlene Reyes Sánchez
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