miércoles 13 de mayo de 2009

Entrevista: Manuel de Jesús Rodríguez

Manuel de Jesús Rodríguez: “Las drogas, un nuevo desafío patriótico”

La brisa tocaba a la ventana del despacho del padre Manuel de Jesús Rodríguez. Parecía querer entrar y formar parte de la realidad que se conversaba allí dentro. El líder católico manifestaba su pesar acerca de la difícil situación que enfrenta República Dominicana con el problema de las drogas.

De manera directa, ¿a quién afecta las drogas?

Cada día más se escucha por doquier el mismo clamor: el cáncer de las drogas y la penosa secuela de destrucción física y moral que ellas provocan están cada día produciendo más estragos entre los jóvenes dominicanos. Se trata de un fenómeno cuya génesis se remonta a décadas remotas, sin que hasta la fecha haya registrado ningún tipo de decrecimiento o atisbo de disminución.

¿Considera que el Estado dominicano ha aportado algún granito de arena para erradicar este mal?
Los programas estatales puestos en marcha para combatirlo han sido siempre insuficientes y totalmente inefectivos. Pero lo que es peor, últimamente estamos asistiendo a una nueva faceta de esta espantosa plaga social: su aspecto político. Debido al enorme influjo que numerosos grupos que lideraban y lideran el negocio de las drogas en tierras dominicanas han ejercido sobre partidos políticos dominicanos y sobre dirigentes políticos dominicanos, el Estado dominicano se ha ido convirtiendo en un verdadero narco-estado. Se sabe a ciencia cierta que gran parte de las actividades proselitistas de los más importantes partidos políticos nacionales han sido financiadas con fondos procedentes del narcotráfico. Sectores tan relevantes del poder, como el ministerio público, el Poder Legislativo, las Fuerzas Armadas, se han visto involucrados directamente, a través de muchos de sus miembros, en actividades de narcotráfico, incluidos masacre de personas, extorsiones, lavado de activos, entre otros.

¿Algún gobierno que pueda excluirse de esta práctica?
Los últimos gobiernos de turno no han asumido una postura responsable, sino de absoluta complicidad. La actitud dominante siempre ha sido de encubrimiento, silencio culpable y «borrón y cuenta nueva». Todo ello en desmedro de la dignidad nacional, que cada día se ve más lacerada a causa de este verderado cáncer social que sigue, impune, carcomiendo las estructuras del poder político que rige a nuestra nación.

¿Hay alguna acción o palabra mágica que sirva para subsanar este mal?
Es hora de que los jóvenes dominicanos entiendan que tienen el deber patriótico de asumir una postura rectilínea de frente a esta dramática situación. Es necesario, ante todo, llevar una vida personal que dé claro testimonio de valores ya casi en desuso en nuestro entorno político, tales como: la coherencia, la honestidad, la credibilidad, la rectitud moral.

¿Qué es urgente?
Es urgente también denunciar a gobernantes y políticos comprometidos con el narcotráfico, pues ellos no valen más que la causa de nuestra dignidad nacional. Hay que luchar porque estos falsos representantes de los ciudadanos sean sometidos a la justicia y sancionados con todo el rigor de nuestras leyes. Pero, sobre todo, hay que mantenerse alerta, despiertos y activos, pues el narcotráfico es una guerra de múltiples frentes, que ha de requerir en permanente atención para enfrentarla, todos juntos, como ciertamente podemos.

Con ojos de preocupación y una tristeza, que parecía brotarle del corazón, Manuel de Jesús Rodríguez extendió sus manos y con un abrazo, aparentemente celestial, se despidió diciendo: “La esperanza está en los jóvenes, esos que no se rinden y luchan, a pesar de la injusticia”.